Si hay algo que no me gusta de los viajes es esa regla no escrita de comprar un recuerdo del lugar que visitaste para familiares y amigos. Supongo que sería una costumbre practicada por descubridores, expedicionarios y exploradores de otras tierras que a su regreso traían presentes dando fe de sus andanzas. Debían ser cosas extraordinarias y sorprendentes para los que se quedaban en casa, pero en la actualidad no salimos de tazas, camisetas, llaveros y figuritas con su correspondiente "Recuerdo de…" que luego uno no sabe dónde poner y que, en muchos casos y para desdicha del que lo recibe, esconden la leyenda "Made in China"
Como siempre, no he comprado nada para nadie, pero en la maleta de Carmen vinieron conchas, piedras y caracolas de las calas que visitamos.
Os propongo un "Home made" fácil y con mucho cariño: